viernes 20 de noviembre de 2009

CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA



LO FATAL

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura, porque ésta ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser, y no ser nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror…
y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡ y no saber a dónde vamos,
ni de dónde venimos…!

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Queridos Blogueros/as: después de pasarme tres días seguidos en el Cementerio de San Gabriel (Parcemasa), por motivos que ya podéis suponer y con los ánimos tan bajos que tenía últimamente como demuestro en mi poema “Así me siento”; no se me ocurre otra cosa que leerme y destripar este verso de Rubén Darío “Lo Fatal”, de su obra: Cantos de vida y esperanza.

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Me siento como Rubén Darío en su segunda etapa en la que su poesía se torna más densa y humana, preocupada por la angustia existencial y el porvenir de los demás, reflexivas, nihilista (tal vez influenciada por algún filósofo de la familia).
El poema que inserto en mi blog es una reflexión sobre la vida humana y la angustia que provoca el dolor, como el que he vivido estos días: el de una madre por la pérdida de su hijo en circunstancias anómalas, y el no saber qué va a ser de nosotros.

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Lo Fatal es uno de los poemas más sencillos, directos y desnudos de Rubén Darío. Este poeta es famoso por su lengua ampulosa, exuberante. Esto es verdad en gran parte de su obra, pero tiene también versos en los que la expresividad es escueta, simple, sin concesiones.

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Rubén Darío (Metapa-Nicaragua-,1867-1916) era de un carácter sensual que sufría con frecuencias ciertas depresiones, en parte provocadas por el sentimiento de culpa y en parte por una adicción que condicionó su vida: el alcoholismo.
En su poema Lo Fatal, a pesar de ser un poema profundamente pesimista, pertenece, paradójicamente, a su libro titulado Cantos de vida y esperanza.
Aunque Rubén Darío en otras obras utiliza el léxico exótico o suntuario, en Lo Fatal el lenguaje es extremadamente sencillo y directo. Todos los términos que aparecen son de uso común. Hay incluso rasgos coloquiales.

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Métricamente Darío ha estructurado su poema en tres unidades. Las dos primeras son serventesios alejandrinos. Los alejandrinos son versos compuestos que resultan de la unión de dos heptasílabos. Cada uno de ellos se comporta como un verso independiente.
La tercera estrofa es un poco especial. En vez de un alejandrino al final, encontramos dos versos: un eneasílabo y un heptasílabo.
Mi profesor, Ricardo Redoli, diría seguro que hay un violento encabalgamiento entre el verso 8 y el 9:

Y sufrir por la vida y por la sombra y por
Lo que no conocemos…

La rima recae sobre una palabra átona: la preposición por. De esa forma el ritmo se acelera y da la impresión de que la voz, tras detenerse un momento, se precipita en el verso siguiente.
Las dos estrofas finales son una enumeración de lo que significa la existencia: incertidumbre, desconocimiento, miedo, dolor…Estas ideas se reiteran en varias ocasiones y quedan ligadas por medio de la conjunción y, que se repite enhebrando esas sensaciones de malestar y angustia.

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Concluyendo yo diría, que Rubén Darío compuso con elementos muy simples un poema desesperado, casi romántico. Pero esa sencillez aparente no impide que surjan acá y allá recursos estilísticos sabiamente utilizados: gradación o clímax, símbolos, polisíndeton, aliteración…Estos artificios no disminuyen, sino acentúan, subrayan la sinceridad del poeta y la verdad de su angustia.
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El próximo, os prometo que va a ser más alegre.

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Maruja Quesada Martín

19 de noviembre 2009

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Vida y Esperanza ¿para quien?
Los que se marchan son los que ganan, y los que nos quedamos ¿que sera de nosotros? siempre pensando en lo que pudo ser y no fue?
La vida es asi para eso vinimos
Un beso de Marta

Jesus dijo...

Animo mama. Te quiere mucho tu hijo.

Maruja Quesada dijo...

Querida Marta: vida y esperanza para los que aún permanecemos aquí.¿Sabes qué es lo qué ganan los que se marchan antes? Que no viven la desaparición de sus seres más queridos.
Tú, lo estás viviendo ultimamente, pero eres joven y te queda mucha vida por delante. No pierdas la esperanza que aún puede ser lo que no fue.Un abrazo.

Anónimo dijo...

Querida Maruja: Es verdad, se adivina la tristeza,pero tambièn y entre lineas la esperanza.Vale la pena buscarla y saborear un solo minuto de ella.Espero tu proximo poema de ilusiòn. Mª Victoria.